El 8 de mayo,
Ibuka visitó el Ministerio de Comunicaciones y recibió un pedido de
cincuenta voltímetros de tubos al vacío. El problema era que
encontrarlos en el mercado negro representaba hacer viajes a Akihabara,
en Tokio, o Yokohama o incluso a la Prefectura de Ibaraki.
Totsuko se veía obligado a fabricar su propio equipo. Comenzando con
los soldadores eléctricos (cautines), hacía destornilladores utilizando
resortes de motocicletas. Construía sus propias bobinas
eléctricas y usaba alambrado eléctrico en los cables telefónicos en sus
productos de prueba. La mayor preocupación de todos, era financiera. El
producto de mayor venta que Totsuko podía ofrecer, fue un cojín
electrocalentado. No era un dispositivo muy seguro porque carecía de
termostato y no utilizaba material pirorretardante. Dado que no estaban
dispuestos a empañar el nombre de Totsuko, el producto se vendía con el
nombre ficticio Ginza Nessuru Shokai (Compañía Ginza de Calefacción). El
cojín tuvo excelentes ventas, pues en ese entonces había escasez de
casi todo. La compañía pagaba a las familias de los empleados por coser
forros, adornar cordones con vainicas y completar otras tareas
encargadas.
Kazuo
Iwama era un físico asociado al Instituto de Investigaciones de
Terremotos de la Universidad de Tokio antes de unirse a Totsuko. Iwama y
Morita habían sido buenos amigos en el distrito Shirakabe de Nagoya, y
estaba casado con la hermana menor de Morita. El 1 de junio, Iwama se
unió a la compañía.

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